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Importancia del DHA en el embarazo y la lactancia y su relación con alergias, parto prematuro y depresión postparto

Efectos en el feto y en el embarazo

Datos provenientes de estudios observacionales constataron que el consumo de ácidos grasos omega-3 durante el embarazo, ya sea por la dieta como a través de la suplementación, está asociado a mejores resultados en el neurodesarrollo infantil1-4.

La suplementación de las mujeres embarazadas y lactantes con ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) n-3 de cadena larga promueve mejores puntuaciones de cociente intelectual (CI), a los 4 años de edad, comparativamente con la suplementación materna con PUFAs n-6 de cadena larga3.




Un estudio realizado en 2004 por Oken informó sobre la asociación entre un mayor consumo materno de pescado durante el embarazo y una mejor preferente memora de reconocimiento visual y puntuaciones superiores en tests de inteligencia verbal1, tal como se había observado en estudios anteriores.

Los niños nacidos de madres que no ingirieron pescado en el embarazo presentaban mayor riesgo de desenlaces adversos o subóptimos, con resultados en el cuartil más bajo en tests de desarrollo verbal y CI a los 8 años de edad, tests comportamentales a los 7 años y bajas puntuaciones en los tests de desarrollo inicial que evalúan las capacidades motoras finas, aptitudes sociales y capacidad de comunicación2.

Se realizó un estudio aleatorio, doble ciego, en mujeres que fueron suplementadas con aceite de hígado de bacalao o placebo durante el embarazo y la lactancia3. Los niños nacidos de madres suplementadas con aceite de hígado de bacalao presentaban una ventaja del 4% en la puntuación en el Kaufman Assessment Battery for Children (K-ABC), que las del grupo placebo4.

Se observó una diferencia significativa y sustancial en el CI de 4 años de edad usando el test (K-ABC) como instrumento para evaluar la inteligencia, particularmente la parte del test que evalúa el procesamiento mental (Mental Processing Composite portion of the K-ABC). En un ensayo con una duración de 4 años, los niños nacidos de madres suplementadas presentan un CI superior al grupo control (Tabla 1)3.

Tabla 1 - Efectos del omega 3 en el desarrollo del sistema nervioso central fetal (Adaptado de 3,5) 


Gráfico 1 - Suplementación materna y tests de puntuación de inteligencia a los 4 años de edad3.

Los resultados de un estudio más reciente, realizado a los 7 años de edad, muestran que las concentraciones plasmáticas maternas de fosfolípidos de ácidos α-linolénico (18:3n-3) y de ácido docosahexaenoico, en muestras maternas y de recién nacido, se correlacionan positivamente con las puntuaciones en la escala de procesamiento secuencial, aunque la correlación sea débil5.

Se observó que las concentraciones plasmáticas maternas de fosfolípidos ácido α-linolénico (ALA) y ácido docosahexaenoico (DHA) durante el embarazo se revelaron como factores significativos para el procesamiento secuencial de los niños a los 7 años de edad5.

Teniendo en cuenta el importante papel del DHA para la función del cerebro y la retina, y dado que la cantidad de ácidos grasos (FAs) en la circulación fetal depende exclusivamente de la composición FA en la sangre materna, muchos estudios han investigado los efectos sobre la actividad cerebral asociado al aumento de la ingesta materna de ω-3 LC-PUFA durante el embarazo y la lactancia. Estos estudios revelaron que la suplementación tiene múltiples efectos beneficiosos: aumento de la agudeza visual6, estado de sueño neonatal más maduro7, reducción de la hiperactividad8 y mejoría de las funciones cognitivas y de atención9.

No se ha establecido aún si esos beneficios persisten en la infancia y la vida adulta.

La preponderancia de los datos sugiere que tomar ácidos grasos omega-3 durante el embarazo es importante para el desarrollo del cerebro del feto y para el posterior neurodesarrollo del niño, la privación en ácidos grasos omega-3 durante el embarazo está asociada a puntuaciones bajas de desarrollo y de comportamiento10.


Lactancia

Distintos estudios han demostrado una correlación positiva entre la lactancia materna y el desarrollo cognitivo en la infancia11-13.

La leche materna contiene todos los PUFAs de cadena larga, y se ha sugerido que esto puede explicar algunos de los efectos beneficiosos del amamantamiento14.

Parece ser que los ácidos grasos omega-3 también son importantes durante la lactancia. Las mujeres lactantes que recibieron 200mg de DHA por día durante 4 meses tuvieron niños con mejor desempeño en el Índice de Desarrollo Psicomotor de Bayley (BSID) tras 30 meses, comparativamente con los de las mujeres que tomaron un suplemento de aceite vegetal15. También, la suplementación con aceite de pescado tomado durante el embarazo y la lactancia dio como resultado una disminución en el riesgo de alergias infantiles16,17.




Durante la lactancia, una puérpera normal proporcionará al bebé cerca de 80 mg de DHA por litro de leche producido18.

Muchos estudios han demostrado que los niveles plasmáticos de ácidos grasos omega-3 determinan los niveles de estos nutrientes tanto en el cordón umbilical como en la leche. Por lo tanto, una mejoría del estatus de omega-3 materno durante el embarazo y la lactancia beneficia, en última instancia, al niño19.

Para proporcionar los niveles adecuados de DHA en la leche materna con el fin de buscar una nutrición neonatal óptima y el atenuar la depleción de las reservas maternas, la International Society for the Study of Fatty Acids and Lipids (ISSFAL) recomienda la ingesta diaria de 300 mg de DHA a mujeres embarazadas y lactantes20,21.


Alergias

Durante los primeros 12 meses de vida, los niños de madres suplementadas con omega-3 presentaron disminución del riesgo de desarrollo de alergias alimentarias y eccema IgE-asociado.

Un estudio reciente correlacionó los niveles de LC-PUFA en el útero con el fenotipo inmunológico en la infancia debido a la capacidad que tienen de influenciar el equilibrio Th1 y Th2. Concretamente, el ácido araquidónico (AA) mejora el proceso inflamatorio, mientras que el DHA disminuye las citocinas inflamatorias; por consiguiente, la suplementación con DHA parece tener un potencial papel en la prevención de las alergias futuras22,23.





Parto prematuro

Los factores de riesgo modificables, como la dieta materna, continúan siendo un área de investigación. La alta proporción de ácidos grasos ω-6 frente a ω-3 dará como resultado un aumento de la producción de eicosanoides pro-inflamatorios (es decir, la prostaglandina E2 [PGE2] y la prostaglandina F2 [PGF2α]). Estos metabolitos han sido asociados con la iniciación del trabajo de parto y del trabajo de parto prematuro. Incluir más ácido eicosapentaenoico (EPA) en la dieta puede conducir a una reducción en la producción de eicosanoides pro-inflamatorios y un aumento de la producción de prostaciclina (PGI2), que puede promover la relajación del miometrio. Los ácidos grasos omega-3 regulan negativamente la producción de prostaglandinas PGE2 y PGF2α, y pueden inhibir de este modo el proceso contráctil del miometrio24,25.

A pesar de que el DHA y el AA evidencian ser esenciales para el desarrollo del SNC fetal, la ingesta relativamente pobre de EPA asociada al elevado consumo de ácido linoleico (que produce el AA), puede afectar al resultado del embarazo, modificando el equilibrio de los eicosanoides producidos15,26-29.

Una elevada proporción de AA para EPA puede promover efectos indeseables, como el trabajo de parto prematuro y la preeclampsia30,31.




Una dieta rica en ácido linoleico produce una abundancia de AA, que actúa como precursor de las potentes prostaglandinas (PG) serie 2-E2 y PGF2α. y del vasoconstrictor tromboxano (TX) A2. Ambas PGE2 y PGF2α están íntimamente asociadas a la iniciación del trabajo de parto y del trabajo de parto prematuro, mientras que el tromboxano A2 ha sido asociado a la preeclampsia32-34.

Estudios observacionales e intervencionales sugieren una asociación significativa de la suplementación con omega-3 y la prolongación de la gestación y reducción del riesgo de parto prematuro, tanto en las gestaciones de bajo como en las de alto riesgo. Fueron sugeridos otros beneficios en la restricción del crecimiento intrauterino, preeclampsia y depresión postparto, pero la evidencia no es concluyente35,36.

Cuatro estudios controlados y aleatorizados demostraron o una reducción en la tasa de parto prematuro, o un aumento en el tiempo medio de gestación (Tabla 2)37.

Tabla 2 - Ensayos clínicos europeos sobre omega-3 en el embarazo36,37.

Los distintos estudios observacionales publicados muestran que la suplementación con ácidos grasos omega-3 prolonga el embarazo durante 4-6 días y disminuye el riesgo de parto prematuro en las embarazadas con parto prematuro previo35,36.

Actualmente no hay datos suficientes para recomendar la suplementación de ácidos grasos ω-3 con el único propósito de prolongar la gestación o reducir el riesgo de parto prematuro. Sin embargo, la cantidad de ácidos grasos ω-3 ingeridos resultantes de la cantidad recomendada de alimentos marinos o de la suplementación diaria para optimizar el desarrollo del cerebro fetal, pueden tener el beneficio adicional de reducir el riesgo de parto prematuro en poblaciones de alto riesgo (embarazadas con historial anterior de PPT o embarazadas con niveles de ingesta de ácidos grasos ω-3 bajos)37.


Depresión materna

Se ha demostrado que la depresión relacionada con el embarazo y postparto afecta a la relación y conexión afectiva del niño con la madre, el desarrollo cognitivo y el desarrollo comportamental.

Los ácidos grasos Los ácidos grasos poliinsaturados han demostrado disminuir la producción de citocinas pro-inflamatorias que se encuentran altas en los pacientes deprimidos42. Los ácidos grasos ω-3 son transferidos de la madre al feto durante el embarazo, agotando así las reservas maternas.

Las mujeres durante el embarazo y después del parto son más vulnerables a los trastornos psiquiátricos que pueden afectar al 5-20% de las embarazadas43.

La depresión no tratada durante el embarazo está asociada al aumento de los desenlaces obstétricos adversos43.

     - Uso indebido de sustancias
     - Recién nacido de bajo peso
     - Parto prematuro




Existen dos potenciales mecanismos que explican el efecto de los LC-PUFA en la depresión durante el embarazo. Primero la disminución acentuada de ω-3 en la mujer embarazada debido a los elevados requisitos para el desarrollo fetal44,45 pueden precipitar la depresión, dado que una deficiencia en LC-PUFA puede inducir disfunciones serotoninérgicas46,47.

Otro mecanismo posible es que los LC-PUFA ω-3 desempeñan un papel importante en la estabilización del estado de ánimo actuando en la "cascada del ácido araquidónico" por el efecto inhibitorio en la actividad de la fosfolipasa A243.

Se ha postulado que el aumento en la ingesta de ácidos grasos ω-3 por la dieta y suplementos podría, en teoría, ser beneficioso y protector del afecto materno. Datos epidemiológicos han demostrado que el bajo consumo de alimentos marinos durante la gestación está correlacionado con niveles más elevados de síntomas depresivos durante el embarazo (Gráfico2)48.


Gráfico 2 - Evolución de la Escala de Evaluación de Hamilton para la depresión (HAM-D) en mujeres embarazadas con depresión tratadas con Omega 3 PUFAs o placebo durante el período de estudio.

Estudios epidemiológicos han demostrado que la prevalencia de la depresión postparto es mayor en países con una baja ingesta de ω-3 comparativamente con países donde hay mayor consumo49. En particular, la depresión postparto (PPD) parece estar relacionada con un ratio mayor de ω-6/ω-350. El mecanismo subyacente a esta observación puede ser la reducción fisiológica de contenido en DHA de los lípidos en el cerebro materno en la fase final del embarazo y durante la lactancia. Este evento fisiológico, asociado a la evidencia de que las mujeres embarazadas con un episodio de depresión mayor parecen tener niveles más bajos de ω-3 PUFA comparativamente con patrones saludables, parece predisponer a estas pacientes a un riesgo elevado de desarrollar PPD51. Pocos estudios y con diferentes dosificaciones han investigado el papel de la suplementación con ω-3 en la incidencia de PPD, con resultados discordantes52,53

Una dificultad de los ensayos controlados y aleatorizados, particularmente en el estudio de la depresión, es que muchas veces el grupo de control tiene tasas de síntomas depresivos menores que lo esperado. Esto se puede explicar por el efecto Hawthorn en que el aumento del contacto con los investigadores puede, por sí solo, disminuir los síntomas depresivos4,54. Son necesarios estudios adicionales para aclarar el efecto de la suplementación de ácidos grasos omega-3 en la depresión postparto.



Conclusiones

Estudios prospectivos en mujeres embarazadas que consumieron pescado o suplementos de aceite de pescado demuestran, en general, un efecto beneficioso en los desenlaces del desarrollo neurológico de la descendencia.

Son necesarios más estudios para entender mejor el papel de los LC-PUFA en el desarrollo del cerebro, pero tenemos que considerar que los procesos neuronales son complejos y multifactoriales de modo que innumerables variables de confusión, como la dosis de referencia materna de ingesta de LC-PUFAs, el estatus socioeconómico o el nivel educacional y el estatus de otros nutrientes pueden influir en los resultados55.

Se hace evidente que la ingesta diaria de LC-PUFA puede influir en la salud fetal, materna e infantil. Por tanto, es aconsejable que las mujeres embarazadas y lactantes consuman, por lo menos, 200 mg/día de DHA para alcanzar una nutrición neonatal óptima y atenuar la depleción de las reservas maternas56.

Las normativas consensuadas al respecto recomiendan que las mujeres embarazadas consuman, por lo menos, 200 mg de DHA por día para optimizar el desenlace del embarazo y la salud fetal57.





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Alimentación durante el embarazo

La alimentación materna juega un papel decisivo en la salud del recién nacido por lo que  es básico planificar el embarazo desde un punto de vista nutricional, es decir, adoptar hábitos alimentarios saludables previos al momento de la concepción asegurando así la disponibilidad de nutrientes para el feto desde sus primeros momentos de vida.

Durante el embarazo se debe incrementar el aporte calórico entre 200-300 kcal más de lo habitual (sobre todo en los dos últimos trimestres); pero fundamentalmente debemos centrarnos en que la alimentación sea variada, equilibrada y de calidad, manteniendo un óptimo aporte y equilibrio entre hidratos de carbono, proteínas y grasas saludables.



A la hora de planificar una adecuada alimentación, debe tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

Incluir de 6 a 8 raciones diarias de frutas, verduras y hortalizas para asegurar el aporte necesario de vitaminas del grupo B, ácido fólico, vitamina C, fibra, hierro y calcio. El consumo de estos alimentos en crudo garantiza un mayor aporte de estas vitaminas y minerales.

- Incrementar la ingesta de leche y derivados lácteos (quesos y yogures) a 4 porciones diarias, que proporcionan calcio, proteínas y vitaminas A y D.

Consumir preferentemente hidratos de carbono complejos (legumbres, patatas, pan y cereales integrales como arroz o pasta), son alimentos ricos en vitaminas del grupo B, hierro y fibra. Es importante incluir de 5 a 6 raciones al día.

Elegir alimentos que contengan proteínas de alto valor biológico (carnes, pescados, huevos y mariscos), para garantizar el aporte de aminoácidos y ácidos grasos esenciales necesarios para la formación de los tejidos fetales y maternos. Consumir 2 raciones diarias.

Utilizar con moderación sal yodada para cocinar, contribuye a prevenir déficits de yodo. En caso de riesgo de hipertensión, consulte a su médico.

Beber al menos 2 litros de agua al día, garantizar un óptimo estado de hidratación.

Asegurar el buen cocinado de los alimentos, así como el correcto lavado de frutas y verduras.


En la siguiente tabla se indican los alimentos ricos en las vitaminas importantes durante el embarazo:



Con todo ello, es difícil cubrir las necesidades de vitaminas y minerales indispensables en este periodo únicamente con la alimentación, de manera que se recomienda utilizar un complemento alimenticio desde la preconcepción y durante el embarazo, bajo supervisión médica.



Para paliar las molestias habituales del embarazo, siga estos consejos:

-No sobrecargar las primeras comidas del día, conviene que fraccione la alimentación en 5-6 tomas diarias. Comer con más frecuencia cantidades más pequeñas.

-Es preferible consumir los líquidos fuera de las comidas principales para evitar náuseas y vómitos.

-Incrementar la ingesta de fibra a través del consumo de frutas, verduras, hortalizas y cereales integrales para evitar problemas de estreñimiento.

-Limitar el consumo de café, té, bebidas gaseosas de cola o estimulantes, chocolate y alimentos ricos en grasas para prevenir la acidez y el reflujo. El abuso de bebidas estimulantes ricas en cafeína o teína puede provocar retrasos en el crecimiento fetal.

-Evitar consumir alimentos prefabricados y manufacturados con altos contenidos de grasas saturadas: contienen gran cantidad de calorías vacías y sal, no proporcionan los nutrientes necesarios durante este periodo y su abuso puede acarrear un incremento de peso desmedido en la embarazada. 


Marta Ruiz Aguado, Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Guía rápida de lactancia materna

Introducción

La importancia de la lactancia materna (LM) ha sido claramente reconocida a lo largo de la historia. De hecho, hasta principios del siglo XX, un lactante no alimentado con leche materna, no solía sobrevivir. La superioridad en todos los aspectos (nutricional, inmunológico, psicológico, e incluso económico) es indiscutible en la actualidad, garantizando el óptimo desarrollo y crecimiento del niño. Sin embargo, la prevalencia y duración de la LM cayeron brutalmente durante el siglo pasado, con graves consecuencias para la salud infantil.

En 1989 la OMS y UNICEF para dar prioridad a las necesidades de la madre y su recién nacido, presentaron la iniciativa Hospitales Amigos de los Niños y definieron los 10 Pasos para una Lactancia Materna Exitosa:

Paso 1. Disponer, por escrito, de una política relativa a la lactancia natural que, sistemáticamente, se ponga en conocimiento de todo el personal de atención a la salud.

Paso 2. Capacitar a todo el personal de salud para poner en práctica esa política.

Paso 3. Informar a todas las embarazadas sobre los beneficios que ofrece la lactancia natural y la forma de ponerla en práctica.

Paso 4. Ayudar a las madres a iniciar la lactancia durante la media hora siguiente al parto. Fomentar el contacto piel con piel.

Paso 5. Enseñar a las madres cómo dar de mamar al bebé y cómo mantener la lactancia, incluso si ha de separarse de él.

Paso 6. No dar a recién nacidos/as más que leche materna, sin ningún otro alimento o bebida, a no ser que esté médicamente indicado.

Paso 7. Facilitar el alojamiento conjunto de las madres y sus hijos/as las 24 horas del día.

Paso 8. Fomentar la lactancia a demanda, en duración y frecuencia.

Paso 9. No dar a los niños/as alimentados al pecho tetinas o chupetes.

Paso 10. Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia natural y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos a su salida del hospital o clínica.





Preguntas Frecuentes

1.- ¿Por qué es tan importante la Lactancia Materna?

La leche de cada madre es única para su hijo, y tendrá una composición diferente si se adelanta el parto y el recién nacido es prematuro, adaptándose a sus necesidades, cambiando a medida que se produce su maduración y crecimiento.

2.- ¿Qué beneficios tiene para el niño?

Protege frente a infecciones (diarreas, otitis, bronquitis), previene alergias, disminuye el riesgo de numerosas enfermedades como la diabetes, Crohn, obesidad, cáncer, muerte súbita y favorece la maduración neurológica y afectiva.

3.- ¿Qué ventajas tiene para la madre?

Disminuye el riesgo de cáncer de mama y ovario, ayuda a la recuperación, incluida la pérdida de peso, y el ahorro económico no es nada desdeñable. Aunque pudiera parecer lo contrario, también es cómodo tener siempre el alimento disponible, sin necesidad de preparación ni riesgo de contaminación, a la temperatura perfecta. Desde el punto de vista psicológico favorece el vínculo madre-hijo, mejorando las capacidades y autoestima de ambos.

4.- ¿Es necesario que tome suplementos vitamínicos para mejorar la lactancia?

Durante la gestación y la lactancia aumenta el esfuerzo metabólico. La dieta de la mujer debe contener la energía necesaria y las cantidades adecuadas de nutrientes y micronutrientes que aseguren el mantenimiento de la salud materna y la del bebé: proteínas, vitaminas, ácidos grasos y minerales.

5.- ¿Con el pecho más pequeño es posible que tenga poca leche?

No, la cantidad de leche producida no está en relación con el tamaño de los pechos, sino en relación con un correcto vaciado de las mamas. Lo ideal es que alguien experto en lactancia (el pediatra, la matrona, la enfermera del centro de salud o algún grupo de apoyo) evalúe la toma y ayude a corregir la postura si no es la adecuada.

6.- ¿Hay que preparar las mamas para la lactancia materna en caso de pezón plano?

No. Actualmente no se recomienda la manipulación de mamas ni pezones con esta finalidad. Conviene recordar que el buen enganche al pecho incluye una gran parte de la areola y el pezón, por lo que el niño puede succionar adecuadamente incluso con pezones planos. 

7.- ¿Cuándo debe realizarse la primera puesta al pecho?

Lo antes posible, en cuanto madre e hijo estén preparados. Preferiblemente en las primeras dos horas de vida. 

8.- ¿Hasta cuándo puede mantenerse?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y Sociedades científicas recomiendan lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida. A partir de esta edad se van introduciendo alimentos para complementar a la lactancia materna. Se recomienda mantener la lactancia materna junto con el resto de los alimentos hasta los 2 años o más, hasta que uno de los dos (madre/hijo) decidan abandonarla.

9.- ¿Es normal que la lactancia duela?

En absoluto, la aparición de dolor en el momento del enganche es indicativo de que la técnica no es correcta.

10.- ¿Y si no tengo leche los primeros días?

Es normal. La subida de leche se produce en 48-72 horas. Los primeros días la glándula mamaria segrega el calostro, transparente, con pocas calorías y un alto contenido en anticuerpos. Se digiere con facilidad, favorece la expulsión del meconio, y protege de las infecciones, pero sacia poco, por lo que los primeros días las tomas deberán ser muy frecuentes.

11.- ¿Cuánto tiempo debe dejarse entre tomas?

Como norma general no debe mirarse el reloj, ya que cada recién nacido tiene su propio ritmo, y es frecuente que duerman y mamen de forma irregular. Esto es lo que se denomina lactancia a demanda. Sin embargo, debemos asegurarnos que coman al menos 8 veces al día, cuando el bebé sea dormilón y no demande.

12.- ¿Cómo puedo saber que es suficiente lo que recibe?

Si el bebé duerme tranquilo 1-2 horas seguidas, está contento y no parece enfermo, toma suficiente leche. Si moja menos de 5 pañales al día o la orina es muy concentrada, es posible que esté tomando poca leche y sería conveniente consultar con un experto en lactancia.

13.- ¿No será perjudicial para la mama tanta succión? ¿No se puede empachar?

No, si el enganche es correcto no se verá lesionado el pezón. Además, siempre se van a alternar las dos mamas. En cuanto al recién nacido se sabe que la llamada para el contacto con su madre tiene que ver también con la necesidad de protección, no sólo con la alimentación. El pecho tiene dos funciones muy importantes, alimento y consuelo.

14.- ¿Cómo alterno la toma de los pechos?

Es importante que mame todo el tiempo que quiera del mismo pecho, porque la leche del final tiene más grasa (más calorías). Si quiere más, se le puede ofrecer el otro pecho después. Si mama a menudo (mínimo 8 veces al día), la estimulación del pecho asegura el funcionamiento de las hormonas de la lactancia, y la producción de leche.

15.- ¿Debo comer más para dar el pecho?

No se trata de comer por dos, sino de una alimentación adecuada y saludable. La alimentación de la madre durante la lactancia debe ser variada y rica en energía, pudiendo tomar un complemento alimenticio adaptado a los requerimientos especiales de este periodo de lactancia. Yodo, Omega 3, Calcio, Vitaminas o Hierro entre otros, son fundamentales para asegurar un adecuado estado nutricional de la madre durante la lactancia.

16.- ¿Se debe mantener durante la lactancia el mismo suplemento de yodo que se ha tomado durante el embarazo?

Sí, porque las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto sano, ya que además de cubrir las necesidades de la madre, también hay que garantizar que el bebé reciba todos los nutrientes que necesita y micronutrientes de particular importancia en la lactancia, como ácidos grasos omega‐3, vitaminas del grupo B, (tiamina, riboflavina, B6, B12), vitaminas A y D, ácido fólico, hierro, calcio y otros oligoelementos, incluido el yodo que se aconseja en suplementos adecuadamente preparados
a razón de 200 μg/día.

17.- ¿Necesitan vitaminas los bebés alimentados al pecho?

La leche de la madre contiene todo lo que el bebé necesita, sin embargo los lactantes menores de un año deben recibir un suplemento de vitamina D. Los niños prematuros necesitan tomar suplemento de hierro. Y si la madre es vegetariana los bebés deben tomar un suplemento de vitamina B12. Es importante preguntar al pediatra, Las vitaminas y minerales porque en las dosis adecuadas no causan daño. Pero a altas dosis pueden ser tóxicas.

18.- ¿Puedo fumar mientras estoy amamantando?

Lo mejor será siempre abandonar estos hábitos, tanto por la salud de la madre como por la de su hijo. La nicotina pasa a la leche materna, aunque no en niveles que puedan ser tóxicos para el bebé. Por el efecto estimulante de la nicotina, los bebés pueden tener dificultades para conciliar el sueño. Si la madre fuma, debe evitar hacerlo en las horas que preceden a la hora habitual de su siesta o la de su sueño nocturno. Lo más perjudicial es el humo que respira el lactante porque le ocasiona mayor predisposición a sufrir el Síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS) y a padecer infecciones respiratorias, asma y otitis. Pero, aunque la madre sea muy fumadora, sigue siendo preferible que dé el pecho, porque la leche materna protege de las infecciones al lactante y contrarresta en parte los efectos perjudiciales del humo del tabaco. Se recomienda no fumar en el ambiente donde está el bebé. Fumar lo menos posible. Dar el pecho, pues está comprobada su acción protectora contra las infecciones respiratorias causadas por el tabaco. No fumar por lo menos 2 horas antes de cada toma y a ser posible, hacerlo justo tras la toma.

19.- ¿Puedo tomar alcohol, infusiones...?

No se debe beber alcohol al menos durante los primeros 3 meses. Después de los primeros meses cantidades pequeñas y esporádicas son tolerables. El olor de la leche después de haber consumido alcohol puede causar rechazo en el bebé. Durante la lactancia no se deben tomar infusiones (excepto té y manz anilla).

 20.- ¿El lactante puede desarrollar alergia o intolerancia a la leche de vaca?

Sí, porque las proteínas de la leche de vaca pueden pasar a través de la leche de la madre y llegar al niño. Se sobrevalora la importancia de lácteos en la dieta, cuando, en realidad la leche de vaca es el alimento que más alergias e intolerancias causa. En la intolerancia los síntomas pueden ser eccemas, diarreas, fisuras anales, llanto, cólicos y dolor abdominal. Cuando se sospecha de alergia, hay que realizar pruebas alérgicas. El pediatra orientará a la madre sobre lo que hay que hacer.

21.- ¿Hasta cuando es bueno que mame mi hijo? ¿cuándo hay que destetarlo?

El amamantamiento es un acto personal entre madres e hijos. Cuando la madre desee destetar a su hijo debe hacerlo con delicadeza y paulatinamente; Posponer el pecho o darlo con condiciones; si insiste y no es el momento dar otro tipo de consuelo; hablárselo cariñosamente...etc.

22.- ¿Se puede conservar y almacenar la leche materna?

Sí, extraída correctamente la leche materna tiene propiedades antibacterianas que permiten su almacenamiento por periodos prolongados de tiempo. Conservada en envases de cristal en determinadas condiciones y teniendo en cuenta si se trata de calostro o leche madura, si la queremos refrigerar o congelar, y con las especiales condiciones de descongelación o calentamiento. Para hacerlo adecuadamente es mejor preguntar al personal sanitario experto en lactancia que dará información detallada de los métodos de conservación y uso posterior de la leche.





Dra. Susana Ares Segura
Doctora en Medicina y Cirugía por la UAM
Facultativo Especialista de Área de Pediatría del HULP
Secretaria del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP)

Dra. Margarita Sánchez-Pastor Ruiz
Doctora en Medicina y Cirugía por la UAM
Facultativo Especialista de Área de Ginecología del HULP
Profesor Asociado de la Facultad de Medicina de la UAM
Presidenta del Comité de Lactancia Materna del HULP


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