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PROGRAMACIÓN FETAL

NUEVE MESES PARA MODELAR EL FUTURO

No. No es un título de una novela de ciencia ficción. Lleva sucediendo milenios desde que la especie humana existe, o incluso antes.

No conocemos completamente sus mecanismos pero existe evidencia científica de un concepto emergente que reúne múltiples condiciones: la Programación Fetal. Y hace referencia a aquellas interacciones que inciden en el desarrollo embriológico y fetal, y que impactarán en el resto de su vida.

La luz de un nuevo sendero científico surgió a través de la "Hipótesis Barker" (Dr. D. Barker, Epidemiologics, Southhampton University) que posiciona que los individuos que nacen con un bajo peso tendrán un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, tales como la insuficiencia coronaria.

¿Y como puede ser esto posible? Intraútero el genoma es transmitido invariablemente a cada individuo; sin embargo, la expresión de determinados genes, y su traducción duradera en las funciones metabólicas está condicionada por diferentes factores que nos moldean por dentro y por fuera: los correctos macro y micronutrientes, la exposición a tóxicos, las infecciones durante el embarazo y, además, nuestras emociones y estado de ánimo.

Existen numerosos estudios observacionales así como clínicos y experimentales que apoyan a la Programación Fetal como origen de enfermedades crónicas metabólicas graves, ya durante la infancia, como la obesidad, diabetes, eventos cardioasculares, trastornos inmunoalérgicos, como el asma, y alteraciones en el neurodesarrollo.

Pero no solo pensemos en una programación fetal adversa. Pensemos en como una madre puede mejorar genéticamente a su hijo, y que sea más sano. Pues con diversas estrategias que se resumen en un control prenatal adecuado. En primer lugar la adecuada nutrición, con diversos microcomponentes que se evidencian necesarios (ácido fólico para evitar defectos de tubo neural y correcto crecimiento; yodo, vitaminas del grupo B, ácidos grasos Omega a través de DHA, vitamina D, Magnesio y Zinc...).

Es importantisimo evitar el alcohol y tabaco, con tolerancia-cero hacia ellos, mantener un buen control de glucemias y de ganancia de peso en pos de evitar diabetes gestacional y preclampsia, algo de ejercicio y una actitud positiva.




Cuanto más felices seamos y más "hablemos" con nuestro futuro hijo, conseguiremos una mayor respuesta positiva en su plasticidad neuronal, ligado a menores estados de ansiedad, trastornos de hiperactividad, mayor cociente intelectual y, en los últimos estudios, consecución de mayor estatus sociolaboral en la vida futura.

Necesitamos más estudios para responder muchas preguntas clave, y por ahora utópicas, como si podremos acabar con el cáncer ya desde la etapa intraútero. Por el momento, contagiémonos de optimismo porque, está en nuestra mano que, de forma silenciosa, con cada embarazo hagamos una obra de ingeniería genética maestra.

Dr. Néstor Herráiz Esteban
Obstetricia y Ginecología. Hospital QUIRON. Zaragoza.

ALIMENTACIÓN SALUDABLE DURANTE LA LACTANCIA

La alimentación materna en el periodo de lactancia es tan importante como el cuidado que se pone durante el embarazo, ya que influye tanto en la cantidad de leche producida como en su composición, que asegurará los requerimientos del lactante. Debe saber, que la mejor manera de alimentar a su bebé, siempre que sea posible, es a través de la leche materna que fomenta el desarrollo sensorial y cognitivo, refuerza su sistema inmunitario y le protege de infecciones.


Durante esta etapa, el cuerpo de la madre consume energía de sus propias reservas para la producción
de leche, lo que facilitará la pérdida progresiva de esos kilos que se han podido incrementar durante el embarazo, no obstante, en este periodo la mujer necesita un aporte promedio de 500 kcal más en su dieta diaria. Para cubrir estas necesidades, debe seguir con una alimentación variada y equilibrada de calidad, añadiendo raciones de alimentos saludables según el apetito de la madre.

GRUPO DE ALIMENTOS
RACIONES DIARIAS
Pan, pasta, arroz, cereales y cereales integrales. Patatas. Legumbres.
4-5
Verduras y hortalizas. Incluir variedad según la estación del año.
2-4
Frutas
2-3 piezas
Lácteos: leche, yogurt, queso
4-6
Carnes, aves, huevos, pescados,mariscos. Frutos secos
2
Agua: fundamental mantener una buena hidratación
6-8 vasos

Calcio, yodo, hierro, vitamina A, ácido fólico y ácidos grasos omega-3, son algunos de los minerales, vitaminas y oligoelementos que durante la lactancia necesitan ser aportados en mayor cantidad.

El calcio participa en los procesos de división y diferenciación celular así como en el adecuado mantenimiento de huesos tanto para la madre como para el lactante. Las fuentes alimentarias son lácteos y derivados, pescados y mariscos (besugo, almeja, ostras, sardina), legumbres, verduras de hoja verde, frutos secos.

En cuanto al yodo, tiene un papel activo el desarrollo cognitivo y síntesis de hormonas tiroideas. Los alimentos con alto contenido en este mineral son pescados y mariscos (cangrejos, nécoras, langostinos, arenques, sardinas), frutas y verduras (piña, ajo, nabo, cebolla, judías verdes), y huevos.




El ácido fólico previene las anemias, evita el cansancio y la fatiga, además de intervenir en la formación de células sanguíneas. Esta vitamina está presente en alimentos como hígado, huevos, lácteos y sus derivados, verduras de hoja verde, pescados y frutos secos.

El aporte de ácidos grasos Omega-3 (DHA/EPA) es imprescindible durante la lactancia, puesto que participan en el desarrollo cerebral y de la visión del bebé. Encontramos estos ácidos grasos esenciales en pescados grasos y frutos secos como las nueces.

Las necesidades de hierro y vitamina A también se ven incrementadas durante este periodo, por lo que debemos hacer hincapié en el consumo de alimentos proteicos (carnes, huevos, pescados y mariscos), legumbres, cereales integrales, verduras, frutos secos, frutas y lácteos.

Por ello, para asegurar las necesidades que se ven incrementadas de todos estos nutrientes durante el amamantamiento, es recomendable tomar un complemento alimenticio específico, que brinde una protección adicional bajo consejo de su especialista.


Marta Ruiz Aguado
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética
Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos

Importancia del DHA en el embarazo y la lactancia y su relación con alergias, parto prematuro y depresión postparto

Efectos en el feto y en el embarazo

Datos provenientes de estudios observacionales constataron que el consumo de ácidos grasos omega-3 durante el embarazo, ya sea por la dieta como a través de la suplementación, está asociado a mejores resultados en el neurodesarrollo infantil1-4.

La suplementación de las mujeres embarazadas y lactantes con ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) n-3 de cadena larga promueve mejores puntuaciones de cociente intelectual (CI), a los 4 años de edad, comparativamente con la suplementación materna con PUFAs n-6 de cadena larga3.




Un estudio realizado en 2004 por Oken informó sobre la asociación entre un mayor consumo materno de pescado durante el embarazo y una mejor preferente memora de reconocimiento visual y puntuaciones superiores en tests de inteligencia verbal1, tal como se había observado en estudios anteriores.

Los niños nacidos de madres que no ingirieron pescado en el embarazo presentaban mayor riesgo de desenlaces adversos o subóptimos, con resultados en el cuartil más bajo en tests de desarrollo verbal y CI a los 8 años de edad, tests comportamentales a los 7 años y bajas puntuaciones en los tests de desarrollo inicial que evalúan las capacidades motoras finas, aptitudes sociales y capacidad de comunicación2.

Se realizó un estudio aleatorio, doble ciego, en mujeres que fueron suplementadas con aceite de hígado de bacalao o placebo durante el embarazo y la lactancia3. Los niños nacidos de madres suplementadas con aceite de hígado de bacalao presentaban una ventaja del 4% en la puntuación en el Kaufman Assessment Battery for Children (K-ABC), que las del grupo placebo4.

Se observó una diferencia significativa y sustancial en el CI de 4 años de edad usando el test (K-ABC) como instrumento para evaluar la inteligencia, particularmente la parte del test que evalúa el procesamiento mental (Mental Processing Composite portion of the K-ABC). En un ensayo con una duración de 4 años, los niños nacidos de madres suplementadas presentan un CI superior al grupo control (Tabla 1)3.

Tabla 1 - Efectos del omega 3 en el desarrollo del sistema nervioso central fetal (Adaptado de 3,5) 


Gráfico 1 - Suplementación materna y tests de puntuación de inteligencia a los 4 años de edad3.

Los resultados de un estudio más reciente, realizado a los 7 años de edad, muestran que las concentraciones plasmáticas maternas de fosfolípidos de ácidos α-linolénico (18:3n-3) y de ácido docosahexaenoico, en muestras maternas y de recién nacido, se correlacionan positivamente con las puntuaciones en la escala de procesamiento secuencial, aunque la correlación sea débil5.

Se observó que las concentraciones plasmáticas maternas de fosfolípidos ácido α-linolénico (ALA) y ácido docosahexaenoico (DHA) durante el embarazo se revelaron como factores significativos para el procesamiento secuencial de los niños a los 7 años de edad5.

Teniendo en cuenta el importante papel del DHA para la función del cerebro y la retina, y dado que la cantidad de ácidos grasos (FAs) en la circulación fetal depende exclusivamente de la composición FA en la sangre materna, muchos estudios han investigado los efectos sobre la actividad cerebral asociado al aumento de la ingesta materna de ω-3 LC-PUFA durante el embarazo y la lactancia. Estos estudios revelaron que la suplementación tiene múltiples efectos beneficiosos: aumento de la agudeza visual6, estado de sueño neonatal más maduro7, reducción de la hiperactividad8 y mejoría de las funciones cognitivas y de atención9.

No se ha establecido aún si esos beneficios persisten en la infancia y la vida adulta.

La preponderancia de los datos sugiere que tomar ácidos grasos omega-3 durante el embarazo es importante para el desarrollo del cerebro del feto y para el posterior neurodesarrollo del niño, la privación en ácidos grasos omega-3 durante el embarazo está asociada a puntuaciones bajas de desarrollo y de comportamiento10.


Lactancia

Distintos estudios han demostrado una correlación positiva entre la lactancia materna y el desarrollo cognitivo en la infancia11-13.

La leche materna contiene todos los PUFAs de cadena larga, y se ha sugerido que esto puede explicar algunos de los efectos beneficiosos del amamantamiento14.

Parece ser que los ácidos grasos omega-3 también son importantes durante la lactancia. Las mujeres lactantes que recibieron 200mg de DHA por día durante 4 meses tuvieron niños con mejor desempeño en el Índice de Desarrollo Psicomotor de Bayley (BSID) tras 30 meses, comparativamente con los de las mujeres que tomaron un suplemento de aceite vegetal15. También, la suplementación con aceite de pescado tomado durante el embarazo y la lactancia dio como resultado una disminución en el riesgo de alergias infantiles16,17.




Durante la lactancia, una puérpera normal proporcionará al bebé cerca de 80 mg de DHA por litro de leche producido18.

Muchos estudios han demostrado que los niveles plasmáticos de ácidos grasos omega-3 determinan los niveles de estos nutrientes tanto en el cordón umbilical como en la leche. Por lo tanto, una mejoría del estatus de omega-3 materno durante el embarazo y la lactancia beneficia, en última instancia, al niño19.

Para proporcionar los niveles adecuados de DHA en la leche materna con el fin de buscar una nutrición neonatal óptima y el atenuar la depleción de las reservas maternas, la International Society for the Study of Fatty Acids and Lipids (ISSFAL) recomienda la ingesta diaria de 300 mg de DHA a mujeres embarazadas y lactantes20,21.


Alergias

Durante los primeros 12 meses de vida, los niños de madres suplementadas con omega-3 presentaron disminución del riesgo de desarrollo de alergias alimentarias y eccema IgE-asociado.

Un estudio reciente correlacionó los niveles de LC-PUFA en el útero con el fenotipo inmunológico en la infancia debido a la capacidad que tienen de influenciar el equilibrio Th1 y Th2. Concretamente, el ácido araquidónico (AA) mejora el proceso inflamatorio, mientras que el DHA disminuye las citocinas inflamatorias; por consiguiente, la suplementación con DHA parece tener un potencial papel en la prevención de las alergias futuras22,23.





Parto prematuro

Los factores de riesgo modificables, como la dieta materna, continúan siendo un área de investigación. La alta proporción de ácidos grasos ω-6 frente a ω-3 dará como resultado un aumento de la producción de eicosanoides pro-inflamatorios (es decir, la prostaglandina E2 [PGE2] y la prostaglandina F2 [PGF2α]). Estos metabolitos han sido asociados con la iniciación del trabajo de parto y del trabajo de parto prematuro. Incluir más ácido eicosapentaenoico (EPA) en la dieta puede conducir a una reducción en la producción de eicosanoides pro-inflamatorios y un aumento de la producción de prostaciclina (PGI2), que puede promover la relajación del miometrio. Los ácidos grasos omega-3 regulan negativamente la producción de prostaglandinas PGE2 y PGF2α, y pueden inhibir de este modo el proceso contráctil del miometrio24,25.

A pesar de que el DHA y el AA evidencian ser esenciales para el desarrollo del SNC fetal, la ingesta relativamente pobre de EPA asociada al elevado consumo de ácido linoleico (que produce el AA), puede afectar al resultado del embarazo, modificando el equilibrio de los eicosanoides producidos15,26-29.

Una elevada proporción de AA para EPA puede promover efectos indeseables, como el trabajo de parto prematuro y la preeclampsia30,31.




Una dieta rica en ácido linoleico produce una abundancia de AA, que actúa como precursor de las potentes prostaglandinas (PG) serie 2-E2 y PGF2α. y del vasoconstrictor tromboxano (TX) A2. Ambas PGE2 y PGF2α están íntimamente asociadas a la iniciación del trabajo de parto y del trabajo de parto prematuro, mientras que el tromboxano A2 ha sido asociado a la preeclampsia32-34.

Estudios observacionales e intervencionales sugieren una asociación significativa de la suplementación con omega-3 y la prolongación de la gestación y reducción del riesgo de parto prematuro, tanto en las gestaciones de bajo como en las de alto riesgo. Fueron sugeridos otros beneficios en la restricción del crecimiento intrauterino, preeclampsia y depresión postparto, pero la evidencia no es concluyente35,36.

Cuatro estudios controlados y aleatorizados demostraron o una reducción en la tasa de parto prematuro, o un aumento en el tiempo medio de gestación (Tabla 2)37.

Tabla 2 - Ensayos clínicos europeos sobre omega-3 en el embarazo36,37.

Los distintos estudios observacionales publicados muestran que la suplementación con ácidos grasos omega-3 prolonga el embarazo durante 4-6 días y disminuye el riesgo de parto prematuro en las embarazadas con parto prematuro previo35,36.

Actualmente no hay datos suficientes para recomendar la suplementación de ácidos grasos ω-3 con el único propósito de prolongar la gestación o reducir el riesgo de parto prematuro. Sin embargo, la cantidad de ácidos grasos ω-3 ingeridos resultantes de la cantidad recomendada de alimentos marinos o de la suplementación diaria para optimizar el desarrollo del cerebro fetal, pueden tener el beneficio adicional de reducir el riesgo de parto prematuro en poblaciones de alto riesgo (embarazadas con historial anterior de PPT o embarazadas con niveles de ingesta de ácidos grasos ω-3 bajos)37.


Depresión materna

Se ha demostrado que la depresión relacionada con el embarazo y postparto afecta a la relación y conexión afectiva del niño con la madre, el desarrollo cognitivo y el desarrollo comportamental.

Los ácidos grasos Los ácidos grasos poliinsaturados han demostrado disminuir la producción de citocinas pro-inflamatorias que se encuentran altas en los pacientes deprimidos42. Los ácidos grasos ω-3 son transferidos de la madre al feto durante el embarazo, agotando así las reservas maternas.

Las mujeres durante el embarazo y después del parto son más vulnerables a los trastornos psiquiátricos que pueden afectar al 5-20% de las embarazadas43.

La depresión no tratada durante el embarazo está asociada al aumento de los desenlaces obstétricos adversos43.

     - Uso indebido de sustancias
     - Recién nacido de bajo peso
     - Parto prematuro




Existen dos potenciales mecanismos que explican el efecto de los LC-PUFA en la depresión durante el embarazo. Primero la disminución acentuada de ω-3 en la mujer embarazada debido a los elevados requisitos para el desarrollo fetal44,45 pueden precipitar la depresión, dado que una deficiencia en LC-PUFA puede inducir disfunciones serotoninérgicas46,47.

Otro mecanismo posible es que los LC-PUFA ω-3 desempeñan un papel importante en la estabilización del estado de ánimo actuando en la "cascada del ácido araquidónico" por el efecto inhibitorio en la actividad de la fosfolipasa A243.

Se ha postulado que el aumento en la ingesta de ácidos grasos ω-3 por la dieta y suplementos podría, en teoría, ser beneficioso y protector del afecto materno. Datos epidemiológicos han demostrado que el bajo consumo de alimentos marinos durante la gestación está correlacionado con niveles más elevados de síntomas depresivos durante el embarazo (Gráfico2)48.


Gráfico 2 - Evolución de la Escala de Evaluación de Hamilton para la depresión (HAM-D) en mujeres embarazadas con depresión tratadas con Omega 3 PUFAs o placebo durante el período de estudio.

Estudios epidemiológicos han demostrado que la prevalencia de la depresión postparto es mayor en países con una baja ingesta de ω-3 comparativamente con países donde hay mayor consumo49. En particular, la depresión postparto (PPD) parece estar relacionada con un ratio mayor de ω-6/ω-350. El mecanismo subyacente a esta observación puede ser la reducción fisiológica de contenido en DHA de los lípidos en el cerebro materno en la fase final del embarazo y durante la lactancia. Este evento fisiológico, asociado a la evidencia de que las mujeres embarazadas con un episodio de depresión mayor parecen tener niveles más bajos de ω-3 PUFA comparativamente con patrones saludables, parece predisponer a estas pacientes a un riesgo elevado de desarrollar PPD51. Pocos estudios y con diferentes dosificaciones han investigado el papel de la suplementación con ω-3 en la incidencia de PPD, con resultados discordantes52,53

Una dificultad de los ensayos controlados y aleatorizados, particularmente en el estudio de la depresión, es que muchas veces el grupo de control tiene tasas de síntomas depresivos menores que lo esperado. Esto se puede explicar por el efecto Hawthorn en que el aumento del contacto con los investigadores puede, por sí solo, disminuir los síntomas depresivos4,54. Son necesarios estudios adicionales para aclarar el efecto de la suplementación de ácidos grasos omega-3 en la depresión postparto.



Conclusiones

Estudios prospectivos en mujeres embarazadas que consumieron pescado o suplementos de aceite de pescado demuestran, en general, un efecto beneficioso en los desenlaces del desarrollo neurológico de la descendencia.

Son necesarios más estudios para entender mejor el papel de los LC-PUFA en el desarrollo del cerebro, pero tenemos que considerar que los procesos neuronales son complejos y multifactoriales de modo que innumerables variables de confusión, como la dosis de referencia materna de ingesta de LC-PUFAs, el estatus socioeconómico o el nivel educacional y el estatus de otros nutrientes pueden influir en los resultados55.

Se hace evidente que la ingesta diaria de LC-PUFA puede influir en la salud fetal, materna e infantil. Por tanto, es aconsejable que las mujeres embarazadas y lactantes consuman, por lo menos, 200 mg/día de DHA para alcanzar una nutrición neonatal óptima y atenuar la depleción de las reservas maternas56.

Las normativas consensuadas al respecto recomiendan que las mujeres embarazadas consuman, por lo menos, 200 mg de DHA por día para optimizar el desenlace del embarazo y la salud fetal57.





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55.- Lo A, Sienna J, Mamak E, Djokanovic N, Westall C, Koren G. The effects of maternal supplementation of polyunsaturated Fatty acids on visual, neurobehavioural, and developmental outcomes of the child: a systematic review of the randomized trials. Obstet Gynecol Int. 2012; 2012(591531): 1-9.
56.- Koletzko B, Cetin I, Brenna JT; Perinatal Lipid Intake Working Group; Diabetic Pregnancy Study Group; European Association of Perinatal Medicine; European Society for Clinical Nutrition and Metabolism; European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition, Committee on Nutrition; International federation of Placenta Associations; International society for the Study of Fatty Acids and Lipids. Dietary fat intakes for pregnant and lactating wome. BrJ Nutr. 2007; 98: 873-877.
57.- Koletzko B, Lien E, Agostoni C et al. The roles of longchain polyunsaturated fatty acids in pregnancy, lactation and infancy: review of current knowledge and consensus recommendations. World Association of Perinatal Medicine Dietary Guidelines Working Group. J Perinat Med. 2008; 36(1): 5-14.

¿Por qué aumentan los problemas para concebir un hijo?

Alrededor de 600.000 parejas españolas tienen dificultades para tener un hijo. Sin embargo, a medida que aumentan los problemas de fertilidad también mejoran las técnicas de reproducción asistida.


Algunos de los factores que explican dificultades para lograr un embarazo son muy conocidos:

       - Edad de la mujer. La edad media de las mujeres en su primer embarazo se sitúa entre los 29 y los 30 años.

       - Infertilidad masculina. La degradación del medioambiente, el estrés y el consumo de alimentos contaminados con pesticidas y otros productos tóxicos han contribuido a que la cantidad de espermatozoides  en el semen y, sobre todo, su calidad se hayan reducido considerablemente.

       - Infertilidad femenina. Entre el 30% y el 35% de los casos de infertilidad se deben a factores exclusivamente femeninos, ya sea por problemas de trompas, dificultad para ovular o endometriosis.

       - Infertilidad mixta. Supone el 30% de los casos de infertilidad. La causa es mixta: el hombre y la mujer tienen problemas leves que, al potenciarse entre sí, disminuyen la fertilidad.

       - Causas desconocidas.


¿Cuándo Consultar?

El índice de fecundidad de una pareja por mes se sitúa alrededor del 14%, lo que significa que el 85% de ellas lograrán un embarazo antes de un año buscándolo. Se aconseja consultar con un especialista cuando no se consigue la gestación tras 12 meses de relaciones sexuales regulares, siempre y cuando la mujer tenga menos de 35 años. En caso de que se supere esta edad, es recomendable acudir al médico un poco antes, a los 6 meses. Y por supuesto, si tiene reglas muy irregulares, ha sufrido infecciones pélvicas y/o dos o más abortos, o si el varón es propenso a la infección de próstata.

Infertilidad masculina

El hombre tiene una gran implicación en los problemas de infertilidad de la pareja

Según la Organización Mundial de la Salud, la infertilidad afecta aproximadamente al 15% de las parejas en edad reproductiva. El porcentaje de parejas infértiles está aumentando progresivamente en los últimos años, y esto es debido tanto a un retraso en la edad de búsqueda del primer hijo como al deterioro progresivo de la calidad seminal. 

El varón se encuentra implicado en aproximadamente la mitad de los casos de parejas infértiles, siendo la principal causa de su problema el deterioro de los parámetros seminales.



La calidad seminal disminuye progresivamente

En los últimos 50 años ha tenido lugar una progresiva disminución de la calidad seminal. Un estudio reciente ha demostrado que el 57,8% de los hombres españoles entre 18 y 30 años presentan una calidad seminal anormal1 basándose en los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La OMS ha rebajado considerablemente los valores de referencia de los parámetros seminales en los últimos años.

Valores de corte para los parámetros seminales publicados en los distintos manuales de la OMS


Estrés oxidativo: una causa importante de la infertilidad masculina

Se produce estrés oxidativo cuando la generación de radicales libres sobrepasa los mecanismos de defensa antioxidante del espermatozoide, lo que genera daños celulares.

Existen estudios que sugieren que el estrés oxidativo daña al espermatozoide, e interviene en el 30-80% de los casos de infertilidad masculina2,3. Por esto se plantea como el principal factor en la patogénesis de esta enfermedad3.


El espermatozoide es una célula especialmente vulnerable

El espermatozoide es una célula particularmente sensible al daño ocasionado por los radicales libres, afectando a su funcionalidad. Los radicales libres atacan a la membrana espermática, compuesta por ácidos grasos, alterando su movilidad y su capacidad para unirse al ovocito. También generan daños en la integridad de su ADN, pudiendo dificultar la implantación del embrión o produciendo malformaciones fetales. Además estos daños en el ADN pueden ocasionar una disminución de la concentración espermática3,4

Revisa tus hábitos de vida, pueden provocar estrés oxidativo

Algunos factores sociales, ambientales y ciertas enfermedades, pueden provocar un incremento en la producción de radicales libres y, por tanto, incidir sobre la calidad de los distintos parámetros seminales. 

Los factores sociales que afectan a la fertilidad masculina son principalmente: el consumo de alcohol y tabaco, el estrés, la obesidad y una baja ingesta de antioxidantes. La exposición a factores ambientales como pesticidas, altas temperaturas, campos electromagnéticos, etc. también repercuten en la calidad seminal.

Por lo tanto, ciertos cambios en el estilo de vida pueden favorecer la mejora de la calidad seminal.





¿Cómo reducir el estrés oxidativo?

El daño ocasionado por los radicales libres en el espermatozoide se puede reducir gracias a la acción de los antioxidantes. Éstos actúan neutralizando y eliminando los radicales libres, y también aumentando la capacidad antioxidante del plasma seminal. Por lo tanto, los antioxidantes consiguen reforzar los mecanismos celulares de defensa y así proteger al espermatozoide del daño oxidativo.

Una suplementación oral con antioxidantes contribuye a mejorar los parámetros seminales (motilidad, concentración) y a disminuir la fragmentación del ADN espermático.


La suplementación antioxidante en el varón mejora las posibilidades de concepción

Numerosos estudios científicos han concluido que la utilización de suplementos antioxidantes puede incrementar significativamente las oportunidades de lograr con éxito un embarazo (espontáneo o en parejas sometidas a técnicas de reproducción asistida).

Recientemente se han publicado los resultados de un riguroso análisis sobre la suplementación antioxidante y la fertilidad masculina. Éste análisis determina que la suplementación con antioxidantes en hombres subfértiles podría mejorar las tasas de embarazo, y recomienda la suplementación antioxidante en el varón5.





1.- LÓPEZ-TEIJÓN M, GARCÍA F, SERRA O. MORAGAS M, RABANAL A, OLIVARES B, et al. Semen quality in a population of volunteers from the province of Barcelona. Reproductive Biomed On Line. 2007; 15:434.
2.- Zini A, Libman J. Oxidative stress and male infertility. Systems Biology of Free Radicals and Antioxidants. 2014; 2815:2833.
3.- Guz J et al. Comparison of Oxidative Stress/DNA Damage in Semen and Blood of Fertile and Infertile Men. Plos One. 2013; Volume 8 Issue 7.
4.- Wright C, Milne S, Lesson H. Sperm DNA Damage caused by Oxidative Stress: modifiable clinical, lifestyle and nutritional factors in male infertility. Reproductive Biomedicine online. 2014; Volume 28 Issue 6, 684-703.
5.- Showell MG et al. Antioxidants for male subfertility (review). The cochrane collaboration 2011.



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